Vida cotidiana

Tenerlo todo

15-10-2026

Por: Malena Zanazzi

Inauguramos nuestra sección FANFIC con un encuentro furtivo entre Malena Zanazzi y la tenista Gabriela Sabatini.

Tenerlo todo

Nunca me gustaron los countries 

no me fanatiza la idea 

de un cerco perimetral 

pero ahí estaba yo en un micro 

lleno de empleadas 

camino a un Club House de Zona Norte

quiso la Liga de Barrios Privados

homenajear a sus habitantes 

con un partido de tenis:

El paraíso se enfrenta a El sosiego

arbitraje a cargo de Las liebres

brunch cortesía de Santa Bárbara

era un evento importante 

un secreto a voces que llegó a mis oídos

a través de un amigo artista

que pasa sus veranos 

en la pileta de la casa familiar

la representante de El paraíso decían 

sería una estrella del deporte argentino

vecina del barrio 

durante los dos o tres fines de semana 

que pisa el suelo de nuestro país

no había certezas 

pero la ilusión le quitaba el sueño 

a la comisión directiva

en la garita de seguridad

me bajé con las muchachas 

caminamos en procesión vestidas 

con telas menos nobles 

de las necesarias para sobrevivir 

al sol radiante de la clase alta

yo tenía una muda de ropa 

doblada en la mochila

no quería que Gabriela Sabatini 

me viera transpirada

eso era algo que le correspondía a ella

en su calidad de deportista

y no a mí

en mi calidad de enamorada

pagué la entrada en el Club House

una casa gigante de ladrillo a la vista

ventanales blancos balaustrada y piedra 

billetes verde militar

me dieron un ticket que incluía acceso 

a la mesa de entradas frías

asiento en la cancha lindera 

y una bebida de regalo

las cosas calientes eran más caras

implicaban el acceso a un sector reservado

donde conversaban risueños

hombres calvos y mujeres rubias

interrumpidos por la corrida ocasional 

de niños de lino blanco y azul

chacareros miniatura

proyectos de patrones 

el cuchicheo crecía y mi corazón

latía con fuerza

parece que viene decían

vimos su auto estacionado

vimos de lejos a esa amiga 

que va con ella a todos lados

amiga de fierro, terrible compañera

vacacionan juntas en el yate 

solas en el medio del océano

se cuentan sus secretos

hablan de la época en la que Gaby

era novia de Ricky Martin

suspiran, se tiran agua de mar

con las manos 

se ponen protector solar en los cuerpos 

esculturales y magros

juegan a la generala

el tiempo pasaba y los canapés

se endurecían por el aire acondicionado

las jugadoras de la Liga salieron a la cancha 

y nos agolpamos al sol para verlas

Gaby no estaba 

un miembro del consejo acercó su gigantografía 

al costado del mangrullo de la jueza

en un gesto que pedía a gritos

el esfuerzo de los asistentes 

para mantener viva la fantasía

El Sosiego ganaba en la cancha 

y se ausentaba en mi pecho 

no podía concentrarme en el partido

las ropas blancas me encandilaban

haciéndome entrar en un estado alucinatorio

involuntario 

el calor era agobiante y quise 

buscar adentro un poco de agua 

una chica joven con uniforme 

juntaba los restos de brunch y preparaba 

la mesa dulce

yo era una estatua 

en el medio del salón vacío

sentía que las paredes se derretían

fruto de mi decepción 

corrí al baño y la puerta se abrió sobre mi cara 

con una potencia gladiadora 

caí al piso 

me salía sangre por la nariz

una silueta a contraluz ofreció su mano 

¿estás bien? me dijo

era una voz grave, arrabalera

dejé que me levantara y pude verla de cerca

el pelo negro ondulado 

la nariz en punta 

el maquillaje innecesario

la sonrisa abierta 

el blazer blanco

los dientes perfectos

las sandalias 

con un pañuelo me limpió la cara

y se quedó mirándome

yo me apoyé en su hombro

¿sos de acá? me dijo

se había dado cuenta 

de mi condición extranjera

vine a verte le respondí

me lastimé la muñeca 

y tengo prohibido moverla

no importa la mía está sana

¿cómo? preguntó

perdón estoy nerviosa

¿por qué?

vengo de lejos para estar cerca tuyo

¿me querés decir algo?

sí

quiero que dejes de usar sandalias

no es necesario 

tenés sponsors de zapatillas

y las piernas de Diana la cazadora

¿no se visten así las mujeres?

preguntó haciéndose la tonta

también quiero que me cuentes

tus romances ocultos 

quiero saber qué pasaba 

en los vestuarios de los años 90

¿y darme un beso? ¿no te interesa?

era tan obvio que no supe responder

Gaby me apretó sobre su pecho 

sentí que podía morirme 

afuera todo era aplausos y gritos

El Paraíso había dado vuelta el partido

y estaba cerca de ganar

la Copa Intercountries

nos besamos durante tres minutos

tenía gusto a chicle de menta y chocolate suizo

olor a perfume caro

metí la mano adentro del blazer

y toqué su camisa de seda

¿en qué país del primer mundo

se la habría comprado?

no podía besarla y admirarla al mismo tiempo

tenía que concentrarme

llevar mi destreza al punto más alto

ella me agarró el pelo con fuerza

yo era su raqueta y el mundo

nuestra pelota viajando

a toda velocidad

el murmullo exterior crecía y

dejamos de besarnos

se chupó un dedo y me limpió

un pequeño resto de sangre 

al costado de la nariz

el partido terminó y la gente empezó a ingresar 

nuevamente al house

me pareció ver a mi mamá entre la multitud

observándonos 

no tenía ningún sentido que estuviera ahí

creo que sólo fue una ilusión nacida

del contacto entre nosotras

como si Gaby hubiera proyectado en mi

la punta misma de sus traumas

en pocos segundos estaba rodeada

le pedían fotos, autógrafos

ella sonreía con sus dientes perfectos

se excusaba por no haber podido jugar

felicitaba a las ganadoras

Me serví una porción de torta

y caminé hacia la salida 

cuando pasé por al lado suyo

miró el plato y me guiñó el ojo

yo le dije selva negra

me contestó

mi favorita

me fui del club, robé el plato y el tenedor

los aspersores se encendían a mi paso

las luces interiores de las casas

revelaban vidas suntuosas 

inimaginables

pero no me importaba

yo era rica

lo tenía todo

había besado a Gabriela Sabatini

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